sábado, 21 de julio de 2012

GIAN FRANCO PAGLIARO



Cantautor

Gian Franco Pagliaro (Nápoles, 26 de julio de 1941 - Buenos Aires, 27 de marzo de 2012 ) fue un cantautor italiano radicado en Argentina, con gran éxito en Latinoamérica. En los años setenta fue protagonista de la canción de protesta cantada en castellano. Ha vendido varios millones de discos entre los hispanohablantes del mundo. Gian Franco, Carlo para los padres, nace en Nápoles el 26 de julio de 1941. Sus padres Francesco y Anna y sus hermanos Antonio, Annamaria y Sonya. A los 6 años comienza con sus estudios primarios en una escuela de monjas en la localidad de Bagnoli. Sus inclinaciones artísticas comienzan a temprana edad, su habilidad en el dibujo y un oído musical lo hacen popular en la escuela. En su familia era cosa de todos los días cantar arias de ópera como Tosca, La Boheme, Cavalleria Rusticana, I Pagliacci, y canzonettas napolitanas como O sole mio, Torna a Surriento. Sus padres tenían previsto otro futuro para Carlo, querían que sea arquitecto, por su facilidad para el dibujo. Y él cada vez se interesaba más por las artes. 

Un día zarpan buscando otras tierras a bordo de un transatlántico mítico en la historia de la emigración italiana, el Conte Grande. Cruzó el Atlántico en 16 días. 16 días de mar, viento, lágrimas y una incipiente nostalgia que será su amiga para siempre. Al igual que el ilustre antepasado Cristoforo Colombo, la familia Pagliaro buscaba un nuevo continente, una tierra prometida, el atajo hacia un destino mejor: América… El inmenso barco, el mismo que Fellini tal vez imaginó para su filme E la nave va, amarró en el puerto de Santos, Brasil. En Brasil, los Pagliaro permanecieron casi 2 años viviendo unos meses en San Paulo y el resto en Río de Janeiro. En Brasil el padre de Gian Franco no encontró su America, alguien le dijo que América estaba en Argentina. 

El padre no pudo hacer América tampoco en Argentina, se había equivocado de continente. “Esta América del Sur no es la América del Norte - solía decir - aquí no se habla inglés ni existe el dólar.” Aun así se quedaron. Se quedaron a "malincuore", con desgano, con el corazón en contra o a contramano del corazón. Un corazón que había quedado en Nápoles, a la orilla del Mare Nostrum, el Mediterráneo, ese mar que luego aparece insistentemente en las canciones de Pagliaro. No estaba en los planes de Gian Franco cantar, el padre quería a toda costa un arquitecto en la familia. En realidad tampoco estaba en los planes de Gian Franco emigrar a esta parte del mundo y quedarse en Buenos Aires, hacer amigos porteños, aprender un idioma que no conocía, enamorase por primera vez, comprometerse con el país, con el continente latino americano, con los movimientos políticos de entonces, con las utopías, descubrir el tango y su parentesco con la canzonetta napolitana. No estaba en ningún proyecto de la familia Pagliaro echar raíces en una tierra más "italiana" que su propia tierra. Cuando Gian Franco comenzó a cantar con su voz ronca y quebrada por tantas rupturas, tan solo quería cantar y dar rienda suelta a sus sentimientos. Y lo hizo en italiano, su idioma natal. Al quedarse en la Argentina decidió cantar en castellano contra la voluntad de su papá, quien sostenía que al cantar en castellano, perdía el encanto y las ventajas de la "incomprensión". Para el padre de Gian Franco, un hombre muy irónico, el éxito de los cantantes anglosajones consiste en que nadie los entiende. Ironía a parte, el hecho de tener una vena melódica por su origen itálico y el compromiso social que ya había asumido, le provocó a Pagliaro más de un dolor de cabeza. Gian Franco Pagliaro llegó a un campo ubicado en Chivilcoy (Pcia. de Buenos Aires) -donde allí vivían unos primos del padre de Pagliaro- a los 6 años. Su apellido real es Ottaviano. Luego de algunas aventuras “proletarias”, se inicia en el canto por insistencia de algunos amigos y por “la alergia que le causaba el trabajo y la mala remuneración laboral”. La ironía del Tano es histórica. "Tano" o "Tana" es el apodo que se les da en Argentina a las personas de origen italiano. La idea de regresar a Italia seguía latente. Había que continuar los estudios en italiano por si acaso... Papá Francesco entonces contrata un profesor italiano: el “Profesor Ginobili, licenciado en lengua italiana, literatura latina, griega, en filosofía y en historia del arte. El encuentro con el profesor Ginobili fue fundamental en la vida y en la futura carrera de Gian Franco Pagliaro. 

En 1965 su íntimo amigo, Eduardo Costabile, le consigue un contrato en un piano bar. Otro amigo y cantante, Marty Cosens le consigue un contacto en la televisión y otro le presenta un personaje de la radio muy influyente. Vocaliza unos meses con un maestro de canto, luego algunos meses más con otro maestro y más tarde con un maestro de canto popular que le enseña las trampitas de la respiración. En 1967, el cantautor italiano Luigi Tenco se suicida durante el Festival de San Remo. Participaba con una canción “Ciao amore ciao”. El personaje influyente, Miguel Ángel Merellano, locutor de prestigio y un referente en la radiofonía argentina, le propone grabar la canción que Luigi Tenco no había registrado en los estudios. En pocas semanas, “Ciao amore ciao” en la voz de Gian Franco y cantada en italiano, se coloca al tope del ranking. En la grabadora le piden que siga grabando en italiano. Los artistas italianos estaban de moda y graba entonces canciones en su idioma natal de su autoría con un contenido denso, profundo que muy pocos entendían. “Pagliaro es un artista que nada contra la corriente. Transmite, con su particular y quebrada voz de bajo-barítono, calidez, ternura, profundidad, sinceridad con una sensibilidad desbordante. Lastima que no cante en español.” Comenta un periodista afamado. Mientras tanto el regreso a Italia se postergaba. Siguió algunos temas más con la “mano italiana”, y comenzó a componer y grabar en castellano para las grandes multinacionales, “Otra vez en el mismo bar”, “Todos los barcos todos los pájaros”, “Vendrás con el mar las uvas y el sol” y pega duro, muy duro en toda América y es uno de los pocos cantantes en español que se escucha en los clubes nocturnos de moda en la Buenos Aires de los sesenta: Mau-Mau, Intime, Club 74, Sunset, Lirondel, Afrika, Gong y otros... En ese tiempo cantar en castellano era “vulgar” y “cursi”. 

El Tano se salvaba por su acento raro y su voz ronca como la mayoría de los cantantes italianos. Además sonaba a sincero, verdadero y original y con una propuesta nueva. En 1969 sale a la venta su primer álbum en español: “Gian Franco Pagliaro en castellano”. ”. El disco es un éxito de crítica y de público. Pagliaro promete. Su voz cautiva. Su acento italiano vende. Tiene influencias de Charles Aznavour, Jacques Brel, Luigi Tenco, según los críticos, pero con un decir y un estilo propio y una personalidad que pisaba fuerte y que iba a pisar cada vez más fuerte en el universo musical argentino y latinoamericano.

 El 23 de febrero de 1970 se casa con Elena Faccendini, la novia que creyó en él y que, según figura en una de sus biografías irónicas, la recompensó casándose con ella para siempre. En septiembre de 1970, gana por unanimidad de público y jurado el IV Festival Buenos Aires de la Canción, con su tema “Las cosas que me alejan de ti”. 

 El 23 de agosto de 1973, Augusto Pinochet fue confirmado como jefe del Ejército por Salvador Allende, a quien juró lealtad, pero sólo por 18 días, ya que el 11 de septiembre del mismo año encabezó el golpe de Estado e inauguró una dictadura de 17 años (1973-1990). Augusto Pinochet desató un sistema de terror en el país, con la colaboración de la Dirección de Inteligencia Nacional comandada por el coronel, más tarde general, Manuel Contreras. Con esto, decenas de miles de personas fueron privadas de libertad y sometidas a tratos de extrema brutalidad, no menos de cuatro mil fueron víctimas de ejecuciones sumarias. Hubo manifestaciones en contra del golpe en todo el mundo. En la Argentina se organizaban festivales contra Pinochet en cada teatro, en cada calle. La gente cantaba consignas muy combativas y muy emotivas: “Se siente, se siente/ Allende está presente/ hermano chileno no bajes la bandera/ que aquí estamos dispuestos a cruzar la cordillera”. Gian Franco recogió esas consignas, las ordenó, las musicalizo y nació Canción para Chile, grabada luego por él y el conjunto musical Folk 4. 

Esta canción fue súper difundida clandestinamente desde Moscú y Cuba y cantada en todos los actos de repudio al régimen militar de Pinochet. Los fondos recaudados por la venta del disco fueron donados a la resistencia chilena tramite el Comachi, (Comisión de ayuda a Chile). Pagliaro fue naturalmente prohibido en Chile. Cinco años después en Buenos Aires, 1978, Daniel Chanal, integrante de Folk 4, su mujer Verónica, el hermano de su mujer, la novia del hermano de su mujer, fueron secuestrados y desaparecidos. 

 Tampoco podía saber ni imaginarse la tragedia que se acercaba a pleno sol durante el verano del 1977. En efecto, el 10 de mayo de 1977, Laura, de tres años y medio, la segunda hija de Pagliaro es internada en el Hospital de Niños por un simple dolor de cabeza. Le descubren un tumor, es benigno pero de difícil acceso. La operación es un éxito sin embargo la niña no sobrevive. Toda la familia Pagliaro cae en un profundo pozo de depresión. Fue un golpe tan fuerte como del odio de Dios, hubiese dicho Cesar Vallejo. Aun así, en medio de tanto inesperado e insoportable dolor, al poco tiempo Gian Franco por razones económicas y contractuales tiene que viajar a Venezuela. En Caracas un coche se lo lleva por delante. La suerte estaba echada. La fatalidad buscada y encontrada. Queda tirado en la calle con fracturas múltiples. Lo llevan a una clínica donde lo tratan 2 meses. Regresa a casa en octubre de 1977 en silla de rueda. El 4 de septiembre de 1978 nace la tercera hija, Carla Rosalía, un pequeño y potente sol que ilumina nuevamente el oscuro cielo de todos los Pagliaro, menos la negrura perversa del Operativo Claridad. Murió a consecuencia de un paro cardíaco en el 2012

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