sábado, 22 de septiembre de 2012

JEAN LOUIS TRINTIGNAT



Actor

Jean-Louis Trintignant (Piolenc, Vaucluse el 11 de diciembre de 1930) es un actor francés. Es padre de la malograda actriz Marie Trintignant. 

 A la edad de veinte, Trintignant se mudó a París, para estudiar drama, e hizo su debut teatral en 1951. Tras hacer varias giras a inicios de la década de 1950 en varias producciones teatrales, apareció por primera vez en una película en 1955 y al año siguiente alcanzó la fama con su actuación junto a Brigitte Bardot en la película Y Dios creó a la mujer de Roger Vadim. Durante varios años dejó de actuar por el servicio militar obligatorio. Tras servir en Argel, regresó a París. 

Nacido en una familia pudiente, es el sobrino del piloto de carreras Louis Trintignant, quien falleció en 1933 mientras practicaba en la pista de Péronne en Picardía. Su otro tío, Maurice Trintignant, fue un piloto de Fórmula 1, quien ganó dos veces el Gran Premio de Mónaco así como también las 24 horas de Le Mans. Por estos antecedentes, el director Claude Lelouch lo eligió como protagonista de su película Un hombre y una mujer (1966), en la que interpretaba a un piloto de carreras; la película fue un éxito global que lo convirtió en una estrella internacional. A partir de entonces se consagró con películas como Los raíles de la muerte, El Conformista de Bernardo Bertolucci y Z de Costa-Gavras. En Italia, con su voz siempre doblada al italiano, trabajó con Dino Risi, Ettore Scola y Valerio Zurlini. Durante la década de 1970 fue parte de varias películas y en 1983 hizo su primera película en inglés, Under Fire (aunque en realidad ya había participado en una película rodada en inglés, El gran silencio (1968), pero lo hizo a condición de no tener que aprender ni una línea de dialogo, por lo que su personaje en dicha película era mudo). Tras Under Fire, actuó en la última película de François Truffaut, Vivamente el domingo. 

A finales de la década de 1980 e inicios de la década de 1990, Trintignant trabajó infrecuentemente por sus problemas de salud (consecuencia de un accidente automovilístico) y un creciente desinterés por las películas. Una excepción fue su rol en la película Tres colores: Rojo (1994) de Krzysztof Kieślowski, por la cual fue nominado al Premio César al mejor actor. Al año siguiente prestó su voz para la película La ciudad de los niños perdidos y desde entonces sólo ha aparecido en películas ocasionalmente, prefiriendo trabajar en teatro.

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